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Sep
06
2011
Santos II PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Administrator   

santosEl viernes pasado asistí al evento “La Unidad Nacional: balance y perspectivas” organizado por la Alta Consejería para Asuntos Políticos, en Bogotá, acto que se convirtió en la proclamación anticipada de la candidatura presidencial de Juan Manuel Santos para su reelección. Permítame hacer la crónica.

En estilo muy colombiano de mirar a las próximas elecciones cuando apenas va un año de gobierno, pudimos ver un presidente satisfecho, sobrado de “gobernabilidad” y que pareciera estar entregando el balance del cuatrienio con un país percibido por él en una profunda transformación.

Al cierre, el Ministro del Interior nos dibujó un paraíso, luego del recuento de las múltiples leyes aprobadas sin precedentes. Como si la expedición de leyes por sí sola resolviera alguno de los múltiples problemas acumulados. Puede ser por la deformación que le deben haber producido dieciséis años seguidos en el Senado y que con la coalición casi total en el Congreso le han permitido sacarla muy barata y sin tanto esfuerzo como dijo alguno de los participantes.

La verdad me sentí en las nubes, y un poco mareado, pues en un lapso de cuatro horas largas escuchamos estoicamente veintidós exposiciones.

Para empezar, con casi una hora de retraso según lo programado y sin explicación ninguna, una joven anunció desde el podio que debíamos sentarnos. Luego con voz un tanto ceremonial anunció el ingreso del señor presidente de la República. Creí que como en los Estados Unidos, la gente se levantaba y aplaudía. Pues no hubo aplauso alguno. Eso sí, casi todos los de las dos primeras hileras estiraban el cuello y ponían cara de “ponqué” tratando que el presidente los viera, les saludara de mano y los fotógrafos hicieran el registro para la “vanidoteca” personal.

Ya en la mesa central, bajo las notas marciales del “Oh Gloria Inmarcesible, oh júbilo inmortal”, coincidían tres delfines políticos: el Presidente, el Ministro del Interior y el joven Presidente de la Cámara. Ojalá no sea el augurio de los gobiernos de los próximos 24 años, correspondientes a tres períodos de ocho años en el poder “liberal”, como desquite a los doce de la reciente “hegemonía conservadora”, como calificó uno de los opinólogos del tercer panel, los dos gobiernos de Uribe y el de Pastrana.   

“La Unidad Nacional no se hizo para ganar sino para gobernar” sentenció el mandatario para dejar claro de una vez que quería parecerse a Lincoln quien gobernó con los adversarios. Presentó el proceso de construcción de la Mesa de Unidad, partido por partido, enumeró algunas de las leyes aprobadas por el Congreso “admirable” de la pasada legislatura y reiteró que en la Unidad caben todos.

El presidente en tono amable, tranquilo y sin que se le moviera un pelo, certificó que la Unidad Nacional está conformada por el 90% del Congreso, lo que garantiza la gobernabilidad, no el “unanimismo”. Sólo queda en la oposición el Polo “fragmentado” y en crisis, como luego algunos participantes en el tercer panel lo registraran, pero que sin embargo con ellos está prácticamente negociado el estatuto de oposición. E hizo énfasis que en la Mesa se discuten y acuerdan unos temas, pero muy generosamente agregó que cada partido y cada congresista puede promover independientemente el proyecto que quiera, por su cuenta y riesgo.

Bien, el presidente recordó que viene de las canteras del periodismo y determinó que la oposición quedó en manos de los medios, a los que advirtió que es bueno que el perro muerda, pero ojalá no muy duro. Podría ser una admonición desde el poder al rottweiler de la Doble W, quien se encarniza con las presas hasta destrozarlas.

Se refirió a la buena salud de la política y la economía del país, a las leyes pendientes por aprobar y a que los partidos de la Unidad compiten en las próximas elecciones locales del 30 de octubre, sin afectar la decisión de mantener la colaboración en lo nacional. Seguro se mantendrán los compromisos programáticos y de cargos públicos, los que definiera como ejes centrales de las coaliciones brasileras el invitado de la potencia futbolera.

Dejó un clima de tranquilidad y éxtasis y se fue por donde vino.

Panel 1

La primera ronda de expositores telegráfica como lo denominó uno de los participantes, estuvo integrada por cinco expertos de España, México, Brasil y Chile, a quienes trajeron al país para que hablaran “siete” minutos cada uno, pues por los problemas de agenda no se les podía dar más tiempo. ¿Algo de descortesía o despilfarro?

No se puedo dar siquiera aumento de tiempo por “discriminación positiva” a la ex ministra chilena, única mujer entre 22 personajes que hablaron esa mañana. Coincidieron todos en destacar las bondades de las coaliciones y los peligros que representan, sobre todo constataron que ya es prácticamente imposible tener gobiernos de partidos mayoritarios en estas democracias representativas, aunque curiosamente ninguno hizo alusión a los recientes modelos hegemónicos de la región.

El español, único representante de la academia, gastó uno de sus siete minutos para celebrar que en este país se realicen eventos importantes como este en que se sienten los políticos y los académicos a conversar sobre la salud de la política, cosa que en España, afirmó, no se hace, pues hay un divorcio completo entre los actores políticos y la academia. Aquí tampoco, pues fue una charla entre políticos, funcionarios y gente de los medios.

Panel 2

Vino el plato fuerte. Sentados a la mesa los flamantes presidentes o directores de los cinco partidos de la Unidad Nacional. Empezó el conservador, quien dejó claro que la Unidad Nacional no era de carácter electoral sino programático e insistió en su tema del aborto, que ya el presidente le había dicho que no era de consenso. Terminó sus minutos y se fue.

El locuaz presidente de la U, afirmó enfáticamente que su partido no es “golondrina” que está para quedarse. El presidente del partido Liberal, quien a veces pareciera tener cara de cansado afirmó que su partido ganó con la Unidad Nacional, porque aprobaron leyes de su iniciativa. El codirector de Cambio Radical, quien habla calcado a su jefe Vargas Lleras, recalcó el trabajo legislativo tan importante. Y, al final, el gracioso presidente de los verdes, en un hablar atropellado y con algún temblor en las manos, justificó su entrada a la Mesa, pues ya estaban siendo aprobadas iniciativas de ellos y entonces, por qué quedarse por fuera.

Después de algunas preguntas, el asunto se pudo interesante: -Si Santos va a la reelección, ¿lo acompañarían? Podría decirse que casi por aclamación todos dijeron que sí. Veamos:

Ante la retirada del presidente del Directorio Nacional, ocupó su puesto un  senador barranquillero ex presidente azul , muy de la cuerda de Andrés Pastrana, para más señas, quien sin ambages afirmó de manera clara y contundente que si el presidente lo seguía haciendo bien, no veía por qué su partido no habría de apoyarlo.

Ante esa declaración, los demás no se podían quedar por fuera de la foto, menos con tres años de gobierno por delante. La U. está adentro y sigue, pues no se olviden que Santos fue elegido como presidente en nombre de la U. El partido Liberal, regresó al poder para quedarse y no se va a salir. El de Cambio, sorteando el tema, al final dijo que estaba por definirse y dependía de cómo le fuera al gobierno al final, pero no descartó. Ojalá esa intervención no lo ponga en problemas con su jefe. El reconocido dirigente sindicalista en representación de los verdes, dijo enfático que llegó allí para el largo plazo. Punto

Panel 3

Le cedieron la palabra a los analistas y periodistas. Ya más de la mitad del auditorio se había desocupado. Era pasado el medio día y ya se empezaban a mover los jugos gástricos, el moderador tenía claro que problema era de hambre y trato de apurar el cierre. Las intervenciones terminaron dedicadas en gran parte al tema planteado de la reelección.  Dos de ellos, sine embargo, desde las orillas de la mesa del panel, coincidieron que semejante coalición casi total, no podía quedar sólo para aprobar leyes sin un propósito de largo aliento que debiera ser la paz.

¿Entonces?

Según lo expresado por los voceros de las fuerzas políticas, todos quieren seguir acomodados en el poder y ninguno muestra ganas de dejarse mover el piso. Si así fuera, en la práctica, en dos años y medio habría un solo candidato presidencial: Santos II.

No es tan sencillo. A los conservadores se sabe que los están tratando desde el gobierno con algo de desdén: -Ustedes ya tuvieron mucho y ahora es con otros. Les moverá a una retirada digna para recomponerse o agacharán la cabeza para de mantener los puestos que conservan?

Con la U, el tema no es fácil, pues el debate entre los discursos del Presidente y los Tweets del ex, son cada vez más frecuentes. Si hubiera algún acercamiento de paz que no convenza a Uribe, sería muy complicada la permanencia institucional de esta fuerza política.

Lo que es cierto es que entre la U y los conservadores tienen el 49,5% del senado y el 51,8% de la Cámara. Si se salieran en bloque, pondrían en aprietos la gobernabilidad de Santos. Lo que se sabe es que hay varios senadores y representantes de la U y unos pocos conservadores que preferirían conservar la representación de los intereses de sus electores (¿) antes que sus partidos, que les pondría en situación complicada por las prohibiciones de transfuguismo de la legislación actual.

Así, pues que Santos deberá moverse como equilibrista de circo, pues no hay mucho de dónde seguir sumando aliados a la Unidad Nacional, aunque desde ya se dé por hecho que antes de dos años se deberá celebrar una gran convención de reunificación del Glorioso Partido Liberal, que habrá de declara como jefe natural y único al flamante presidente. A esa convención asistirían el Partido Liberal en pleno, Cambio Radical y un sector de la U. Y ahí como queda Vargas Lleras? Para el 2016?

De todas maneras, pasadas las elecciones del 30 de octubre, y vistos los resultados, sin duda se empezarán a mover las placas tectónicas para ver los reacomodamientos. Entonces retomaremos el tema.
Comentarios
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Juan Felipe Vernaza  - La traición.   |190.157.196.xxx |2011-09-07 15:27:46
Simplemente podemos decir que Santos traicionó a Uribe, su mentor, sin quien
nunca habría llegado a la presidencia, y luego a los que votamos por él, pues
queríamos que siguiera el legado de Uribe. Simple y llanamente. Y el uribismo
de los parlamentarios se disolvió como todas las ideologías de ese congreso de
sacamicas, con los primeros puestos que les dio el "regenerador" liberal
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Ultima actualización ( Martes 06 de Septiembre de 2011 17:05 )
 

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