Feb
22
2010
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En ningún momento ha afirmado categóricamente que no será candidato. Su expresión se asemeja más a un mensaje de campaña. El sentido real de su expresión parece ser: "alcaldes, tienen que reelegirme porque nadie los va a querer siquiera la mitad de lo que yo los quiero" El propio Uribe y sus más leales seguidores pregonan que el pueblo, -expresado en encuestas coyunturales-, está por encima de las instituciones, argumentando algo que resulta realmente preocupante. Hablan de un "Estado de Opinión" supuestamente por encima del Estado de Derecho. No es más que lo que eufemisticamente se conoce como democracia plebiscitaria, o populismo, basado solo en la imposición de unas minorías electorales que se vuelven mayorías en el conteo electoral. De 45 millones de personas, se cuenta un padrón de 26 millones de votantes, de los cuales ejercen el voto entre 12 y 13 millones y gana un elegido con 7 millones. Luego, la democracia no se queda en el rito de elegir, como dijera Hernando de Soto, cada cuatro años a nuestro dictador. La democracia es no solo elección, es ejercicio, es respeto por la institucionalidad, no es cambiar la Constitución como de traje, cada vez que se nos antoje. Y la democracia que actuamente funciona en los países europeos y norteamericanos, entre otros, se soporta en la altenancia en el poder. Sigue Uribe moviendo un paradigma de la vieja política: amigo/enemigo. Que se resume en la reconocida expresión aribuida a Jesucristo: El que no está conmigo, está contra mi". En ninguna parte donde persiste el desarrollo y el aumento de la convivencia y la calidad de vida, se tiene por gobenantes a personajes mesiánicos, que le venden a los pobres la idea que sin ellos no hay futuro. Y a los ricos también, que sin él no hay futuro, claro para sus negocios e intereses, y para los burócratas y los políticos acomodados en las mieles del poder. No termino de reerme el cuento de la "encrucijada del alma". Pensar que en este país de casi 50 millones de "almas", nadie, absolutamente nadie más que él, sea capaz de hacer lo que está haciendo, en incluso mejorarlo, no parece sino un acto de soberbia y ensimismamiento proverbial. Si de verdad estuviera decidido a no quedarse en el poder, hace mucho que hubiera preparado el camino para un sucesor que le garantizara la continuidad de sus políticas y que le cuidara adecuadamente la espalda. Cosa que hasta ahora no se ve. Y, si al final, por alguna razón no pudiera reelegirse para un tercer período, quedan los que tratan de parecer clones suyos, con menos de dos meses para hacer campaña y llenar un espacio político que tiene copado desde hace 8 años, en más del 65%. Se presume que un candidato o gobernante puede decir lo que quiera, hablar de lo que quiera, pero lo único que no debería hacer es decir mentiras. Emilio Zola en la Francia del siglo antepasado, afirmaba, que hay cuatro maneras de mentir: - Ocultando la verdad - Recortando la verdad - Exagerandola verdad y, - Usando la estadística. No más mentiritas, por favor, Señor Presidente.
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| Ultima actualización ( Miércoles 24 de Febrero de 2010 19:03 ) | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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Uribe acostumbra usar un lenguaje en diminutivos. Por ello creo que, lo que los medios han dicho que dijo, son mentitiritas, o mentirillas como dirían otros.