Jul
31
2009
|
|
Ese bien tan preciado para los nacionalistas a ultranza, la soberanía del Estado Nacional, es cada vez más escasa. Cada día se agota, se reduce, se extingue. Los países y sus gobiernos que antes se creían soberanos ahora se enredan en la urgencia de dar explicaciones permanentemente sobre las situaciones y las decisiones. Solo unos cuantos cínicos y manipuladores, al estilo de los viejos déspotas sólo reconocen límites ante el poder de la fuerza. Para el resto, por fortuna, poco a poco se les disminuye la capacidad de manejar los Estados como si fueran negocios particulares. El poder evidente de los medios de comunicación, se introduce en las cabezas de la gente, al punto que como recientemente me contara un ex alcalde de Bucaramanga en Colombia, el poder de la prensa es tan crudo que en verdad nadie se muere hasta que no aparece publicado en el periodico local. De hecho lo que no se publica, en la práctica "no existe". Toda esta perorata la escribo pensando en Honduras. Ese país centroamericano del cual, desde hace varias semanas oímos hablar en todos los medios y escuchamos versiones encontradas, casi todas tendenciosas que pretenden defender una u otra de las posturas. Lo peor, esa masa cada vez más creciente de la "ciudadanía universal" conectada a través de los medios, no logra entender lo que pasó, lo que pasa y menos, vislumbrar lo que puede pasar. Si uno lee la Constitución, es evidente que Zelaya, al mejor estilo de sus amigos Chávez, Evo, Ortega, quería torcerle el cuello a la norma y apoyado en las prácticas del "nacionalpopulismo", quería forzar la reforma de la Carta para hacer reelegir. Lo significativo es que además de prohibir la reforma en ese sentido, la Constitución establece que quien promueva su reforma no podrá ejercer cargo público alguno. Eso pareciera señalar de manera suficiente y claro que Zelaya, así no hubiera un procedimiento determinado, que con su convocatoria a la "encuesta" estaba violando flagrantemente la norma superior. Entonces, el "Golpe de Estado" parece no haber existido. Lo que sí es un hecho propio de la estupidez es que unos soldados lo desalojaran de su casa y lo expulsaran en plena madrugada, lo que le dió los visos de dramatismo telenovelesco propios de los cazadores de titulares. CNN rápido lo calificó: un Golpe de Estado. Encima, de la torpeza, lo mandan a San José, a tres pasos de Managua, en donde estaba reunida toda la camarilla de sus amigos que lo reciben como a un héroe y víctima de la "villanía de los usurpadores", que Constitución en mano lo habían despojado del mando. Bueno, en Colombia hace varios años presenciamos otro hecho en que los medios le torcieron el cuello a la verdad y se presentó como el "malo" de la película a quien había denunciado el hecho y, el "bueno" era quien había cometido la picardía. Me refiero a Andrés Pastrana cuando presentó los casetes que comprometían la campaña de Samper con la financiación por parte de los carteles de la droga. La gente decía que Pastrana era un "mal perdedor" y que "pobrecito", no dejaba gobernar a Samper. El otro dato significativo de lo que ocurre en Honduras son las contradiciones de los actores y protagonistas que retratan las penurias y quien sabe si no los estertores de muerte del viejo Estado Nacional. Una mayoría casi total en Honduras apoya la expulsión del gobierno de Zelaya. La comunidad internacional desinformada opina, cuestiona, califica y amenaza. El gobierno de Micheletti se refugia en el apoyo de su gente y en la soberanía para determinar su destino. Los nacionalpopulistas que al interior de sus países hacen alarde de "soberanía" y no toleran la más mínima disidencia, salen a voz en cuello a reclamar por el respeto a la titularidad en el gobierno de su amigo Zelaya. De otro lado, los "opinólogos" profesionales y defensores a ultranza de un Estado de Derecho, que lo usan para justificar sus intereses y a su vez lo rechazan como el sistema que merece ser remplazado cuando no les funciona, esa inmensa red de despistados reclaman el respeto a la titularidad de Zelaya. Olvidan, no se si a propósito o por ignorancia que la base de la democracia representativa que tenemos en estas tierras, no radica sólo en la legitimidad del orígen del gobierno, sino esencial y fundamentalmente en su validación diaria de respeto por ese Estado de Derecho. La democracia en el ejercicio exige el "check and balance" que permite alguna forma de equilibrio de poder entre los poderes independientes y relativamete autónomos. Cuando hay concentración en el control de todos las ramas del poder público, sumado al control de los medios y el populismo nacionalista, que en nombre de los pobres atropella a quien no le es incondicioonal, el coctel está completo. No solo es autocrático y dictatorial sino que está en la antesala de la auténtica tiranía. Lo que no se entiende es que las normas deberían ser de obligatorio cumplimiento para unos y no para otros. En fin, este agónico proceso que, al final, es probable que deje en tablas el asunto, va a liquidar la vieja OEA que hace tiempo quedó demostrado que no sirve para nada más que mantener una burocracia internacional. Un club de burócratas que obedece las órdenes de los jefes de Estado y que no tiene ni herramientas, ni capacidad, ni mucho menos voluntad para resolver ningún problema. Estamos pues en un momento en que la vieja soberanía está siendo sustituída por los opinadores que a través de los medios masivos se confunden cada vez más y confunden a la opinión pública. Entre la masiva desinformación y presión internacional que pretende restituír al depuesto Zelaya y la mayoría casi total de hondureños que respaldan al nuevo gobierno de transición, se está jugando probablemente una de las primeras batallas de fondo entre el nacionalismo y el internacionalismo y el regionalismo, entre los globalistas y los antiglobalistas. Ya hace un año, en Santiago de Chile asustados los presidentes latinoamericanos apoyaban al unísono a Evo Morales ante la fuerza creciente de los autonomistas bolivianos, en nombre de la "unidad nacional". Hoy en Honduras en otro frente, el enfrentamiento contra la agenda del "nacionalpopulismo", pone sobre la escena el espíritu "intervencionista" de los medios masivos, de ONGs, entidades internacionales y gobiernos que exigen restituír a Zelaya, destituído con la anuencia de todos los poderes e instituciones, reclaman con una fuerza y devoción que no muestran para siquiera "recomendar" que cesen los ataques de Chávez contra los medios de expresión y el proceso de concentración de poder que remplaza al alcalde de Caracas en contra de la voluntad popular expresada en las urnas. Y para qué hablar de Ortega, Correa y Evo. Seguro, se seguirán presentando escenarios de confrontación entre libertarios y nacionalpopulistas, entre nacionalistas y regionalistas-localistas, entre nacionalistas e internacionalistas. Entonces, por ahora, parece que Honduras está metido en profundas honduras, de las que no será fácil encontrar salidas. De hecho, no existen los mecanismos institucionales supranacionales que sean capaces de resolver situaciones como estas y el espacio vacío trata de ser copado por cuanto actor o protagonista surja en el camino.Es quizá la nueva forma de la "mediocracia" o el poder de los titulares de medios de comunicación que se repiten y reciclan, muchas veces sin análisis ni verificación. Al final, para la gente "de a pie" como dicen los españoles, la verdad de los hechos, es la verdad publicada. Así pues, la vieja soberanía del Estado Nación, está en serios problemas, frente a los embates de los actores de la globalización.
Powered by !JoomlaComment 3.26
3.26 Copyright (C) 2008 Compojoom.com / Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved." |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Ultima actualización ( Miércoles 12 de Agosto de 2009 15:30 ) | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Noticias nuevapolitica.net
Encuestas
Estadísticas
Usuarios registrados : 2Contenido : 92
Enlaces : 6
Clics de vista de contenido : 218983



Ese bien tan preciado para los nacionalistas a ultranza, la soberanía del Estado Nacional, es cada vez más escasa. Cada día se agota, se reduce, se extingue.

