Son cada vez más frecuentes los casos en que resulta electo un presidente, gobernador o alcalde, má que por el triunfo en sí mismo del sucesor, como por la pérdida de quién está en ejercicio. Y no se trata de demeritar a los ganadores, así involucren importantes y novedosos elementos de campaña.
Zapatero en España, Obama en Estados Unidos y ahora, de Funes, para mencionar solo tres. En España, Rajoy estaba arriba, con un margen cercano al 6% de indecisos, que luego del ataque terrorista de “Atocha”, a menos de una semana y el mal manejo del gobierno de la situación, se inclinó a favor del actual presidente. En Estados Unidos, la gente estaba cansada con la política de Bush y, a pesar de que McCain luego de la Convención estaba arriba, frente a la crisis económica, Obama se alcanzó a posicionar como más competente y terminó siendo elegido, ayudado de una moderna campaña basada en las nuevas tecnologías y un discurso de cambio.
En El Salvador, aunque el presidente Saca goza de buena popularidad, se enmarca en un ambiente caracerizado por el desgaste de cuatro gobiernos sucesivos, y la campaña de Funes quien se presentó como izquierdista democrático, cara amable y un tono conciliador que no parecía amenaza para nadie. Lo que más pudo influir, fueron los errores de ARENA. Desde mayo del año pasado, en una consultoría que hicimos, pudimos prever lo ocurrido, pues de siete escenarios posibles solo en uno veíamos ganador al candidato “arenero”. Hace de cinco años estudiabamos casos exitosos de partidos, en distintas partes del mundo, y resaltábamos las estrategias de ARENA para lograr cuatro elecciones triunfantes en linea que identificamos como una “Carrera de Relevos”. El presidente Saca, en esta ocasión rompió el libreto y ahí están los resultados. Un candidato adecuado para el momento, escogido abiertamente por el partido, sin intervención del presidente de turno, en los casos anteriores, consolidó a ARENA partido que repitió las siguientes cuatro estrategias: 1.Adaptación del mensaje; 2.Renovación del liderazgo (candidato y equipo); 3. Contacto directo con la población; 4. Apertura a sectores representativos de la sociedad. El mensaje de campaña se centró en el miedo a un “comunista” que podía acabar con el país; en medio de una mayoría de gobiernos de izquierda en la región, que en la percepción de la gente y los medios de comunicación, no solo no han acabado con los países, sino que incluso han hecho buenos gobiernos. Además, el opositor Funes podía escoger la linea radical de Chávez y sus amigos, con lo cual muy seguramente habría perdido, o la linea blanda de Lula y Bachelet. El presidente Saca se hizo reconocer como jefe del partido e impuso su candidato, un exjefe de la policía, sin ninguna experiencia política o de administración pública anterior y poco carisma, con dificultades para comunicarse. La campaña al comienzo se basó en la popularidad del presidente y creyeron que esa popularidad se podría convertir en votos nuevos y que sería endosable a un candidato soso y flojo, aunque buena persona según quienes lo conocen personalmente. Alguien que desde un comienzo generó profunda desconfianza del partido y que no era capaz de transmitir el histórico entusiasmo de los areneros. Era poco lo que podía hacer frente al opositor que ya desde un año atrás lo superaba en casi 20 puntos en las encuestas. Podría decirse que al final, fue una proeza perder solo por 2,5 puntos. Al fin, lo que cuenta es quién ganó. Esperemos que sea El Salvador, y que el llamado a la unidad, la reconciliación y el trabajo por afrontar la crisis y resolver los problemas economicos agravados por una caída de las remesas en alrededor del 50%, se imponga sobre el canibalismo y el neopopulismo tan de moda en la región. De otro lado, ya sabemos que perdió ARENA y que, además de hacer una oposición responsable, necesita entrar en un proceso de renovación profunda, para convertirse en alternativa para las próximas elecciones.
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